Electrizante biografía de los comienzos y la ascensión meteórica de Michael Jackson: la vida compleja, y marcada por una infancia inexistente, de una megaestrella de la canción popular.
Título original: Michael
Año; 2026
Duración: 127 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Antoine Fuqua
Guion: John Logan. Biografía
sobre: Michael Jackson
Reparto: Jaafar Jackson; Colman
Domingo; Nia Long; Juliano Krue Valdi; Miles Teller; Mike Myers; Laura Harrier;
Jayden Harville; Jaylen Lyndon Hunter; Judah Edwards; Joseph David-Jones; Nathaniel
Logan McIntyre; Jamal Henderson; Rhyan Hill; Jessica Sula; Tre' Horton; Amaya
Mendoza; Liv Symone; Larenz Tate; John Rabe; KeiLyn Durrel Jones; Sophia
Villegas; Kendrick Sampson; Michael Andrew Baker; Zach Kenney; Kale Hills; Christine
Fekete; Lincoln Bodin; Misha Suvorov; Angela Gibbs; Albie Selznick; Michael
Berry; Mark Bloom; Tiago Martinez.
Música: Música original:
Lior Rosner
Fotografía: Dion Beebe.
Aunque la
familia Jackson está detrás de la producción de esta, quiero entenderlo así,
primera parte de la biografía de Michael Jackson, no han tenido ningún reparo a
la hora de aceptar la terrible visión que se ofrece en ella del padre del
protagonista, un auténtico tirano clásico que no dudaba en recurrir a la violencia
para inculcar en sus hijos la mayor de las exigencias si querían dedicarse al
mundo del arte, porque, a su juicio, no había escalas intermedias entre ser un
fracasado o ser un triunfador, y para ser esto último se había de sacrificar
todo en aras de la perfección artística. Solo así puede entenderse la mayor
parte de lo que vino después, cuando Michael Jackson inicia una carrera en
solitario y acaba convirtiéndose en una megaestrella que eclipsa al grupo del
que hasta ese momento había formado parte, The Jackson Five, alrededor del cual
orbitaba toda la vida de la familia.
He ido con
cierta reticencia, porque el cantante negro que quería ser blanco no ha sido
nunca un artista que me haya causado admiración, a pesar, eso que quede claro,
de reconocerle una calidad artística que está muy por encima de sus devaneos
absurdos con los caprichos y excentricidades propias de los famosos, de las
celebridades. Y, sin embargo, he salido encantado del visionado de esta película
que ilustra algunas zonas oscuras de la vida del cantante y compositor y que se centra en su camino hacia el estrellato, porque, ya desde niño, dejó boquiabiertos
a cuantos entendían algo de la música que el niño de entonces llevaba dentro y
que supo convertir, años más tarde, en éxitos universales, y, como muestra de
todo ello, que bien vale por toda su carrera, se narra en la película la
creación del álbum Thriller, con el vídeo que tantísimo impacto produjo cuando
se lanzó la canción. Recordemos que, desde entones, ese Lp, que decíamos en mi
juventud, se ha convertido en el más vendido de la historia, alrededor de
setenta millones de copias, lo que nos da una idea de la dimensión universal de
este cantante y bailarín que asombró al mundo entero, viniendo desde el soul
y el funky, sus raíces musicales.
La película ha pretendido alejarse de los biopics tradicionales, que suelen considerarse hagiografías, más que biografías, pero, aun así, no dejamos de ver el lado tierno y dulce de un ser delicado que, ha carecido de infancia propiamente dicha y que se refugia en un peterpanismo que no superará nunca y que lo lleva a tener una relación muy estrecha con sus mascotas, sus verdaderos «amigos», y con niños a los que, habitualmente, visitaba en hospitales y que, en esa segunda parte, lo visitaban a él en su casa, con quienes dormía «castamente», decían. Recordemos que, desde que triunfa en el grupo musical con sus hermanos, Michael Jackson se considera un niño que no es como los otros niños, y cuando triunfan, no tiene amigos, porque los otros solo quieren fotografiarse junto a él, junto a la estrella. Ese apartamiento del mundo propio de un niño que casi no asiste a la escuela, que no tiene amigos y que triunfa de un modo tan apabullante, por fuerza han de crear una psicología muy especial, máxime en quien no tiene a nadie, al margen de su familia, de la que le cuesta dios y ayuda independizarse, algo a lo que aún, al final de esta primera parte de su biografía, no hemos llegado.
La realización
del progreso material de la familia, que vive en una barriada obrera con muy
precarias condiciones, no tarda en producirse cuando una productora, la Motown,
lanza al estrellato a The Jackson Five, si bien la carrera en solitario de
Michael vendrá de la mano de Epic Records y de la producción musical de Quincy
Jones, otro genio de la música. Esos primeros compases de la película, con una
ambientación perfecta, ya dan a entender el pulso que ha de mantener la
realización, muy apegada al espíritu de superación inculcado a latigazos por el
padre. El cambio de fortuna para Michael es, en realidad, parte primordial del
proceso de separación de su padre, que fue tan duro como en la película se
retrata, y que dio lugar a que se planteara separar sus caminos comerciales,
aunque, por lealtad familiar, participó en alguna gira del grupo del que, como
compositor y cantante, ya no se sentía parte. El giro de su carrera, a través
del baile y de nuevos ritmos y melodías acabaría distanciándolo definitivamente
de sus raíces y, sobre todo, de su padre. A su madre, sin embargo, con quien
compartía la afición a ver viejas películas de Hollywood, musicales, de terror,
dramas y, sobre todo, de dibujos
animados, una afición que nunca le abandonó, siguió unido siempre, porque era
el refugio contra los maltratos del padre, aunque en ningún momento la madre
parece predispuesta a tomar la decisión de abandonar a su marido.
No guardaba memoria del
grave accidente que padeció el cantante, durante e rodaje de un auncio de Pepsicola, acaso porque se trata de una estrella cuya vida personal nunca
me atrajo, y cuyas excentricidades me lo han hecho, si acaso, poco grato; pero,
visto objetivamente, se ha de reconocer que le fue la vida en ello y que hubo
de dejarle importantes secuelas con las que habría de lidiar durante no poco
tiempo. No de ahí, sino de la adicción a la cirugía estética, es de donde
procedió su adicción a los analgésicos, pero supongo que eso formará parte de
la continuación de la historia que implícitamente se anuncia en la película,
bastante más peliaguda, desde el punto de vista moral, más que profesional, y
cuyo abordaje espero que sea tan poco complaciente como el de esta primera
parte.
La película
exige una audición de la música propia de los potentes sonidos del cine, una
música que se apodera del espectador y que lo invita a moverse siguiendo los
ritmos que le ofrecen continuamente en actuaciones absolutamente excepcionales,
sobre todo del protagonista, que es sobrino del propio Michael Jackson, hijo de
su hermano Jermaine. Tanto el protagonista Jaafar Jackson, como quien lo
interpreta de niño, Juliano Valdi, «dan el papel» de una forma fabulosa, y en
muchos planos interpretados por Jaafar tenemos la sensación de estar ante el
mismísimo Michael. Aunque algo sobreactuado, la interpretación del cruel padre,
Colman Domingo, cumple perfectamente para dar a entender el terror que debió sufrir
el niño Michael en manos de ese adicto al éxito y al dinero. Al salir del cine
se me ocurrió pensar que el padre de las hermanas Williams, las famosas
tenistas, no debió de ser muy diferente de este Joseph Jackson terrible.
Guste mucho o
poco el personaje, merece la pena asomarse a los fundamentos familiares de una
personalidad forjada en la soledad, el terror y la convicción de ser un genio.
Por suerte, las últimas tres películas sobre ídolos del pop han sido
excelentes: Rocket Man, sobre Elton John, Bohemian Rhapsody, sobre Queen y
Freddie Mercury, y ahora este Michael, sobre un auténtico icono de la música de
siglo XX. A la hora de documentarme sobre quien sufrió el síndrome de Peter
Pan, me ha costado reconocer que Michael Jackson formara parte, en la banda más
joven, de mi propia generación, pues nació en 1958. Imagino que el hecho de
cultivar siempre ese aspecto juvenil debió de llevarlo a imaginar que podía
ganar su lucha contra la vejez, aunque la sobredosis le resolvió todos los fundados
temores. Aguardo con interés esa segunda y conflictiva parte. Recordemos que
Jackson también aparece en los archivos del caso Epstein y fueron noticias las
acusaciones de abuso sexual de niños, hechos que tendrán cabida en esa
continuación, imagino. La primera parte, acentuando el lado angelical y peterpánico
del cantante, nos prepara para encuadrar los hechos de esas acusaciones en el adecuado contexto. Veremos.

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